miércoles, 21 de octubre de 2009

Ecopedagogia

CARTA DE ECOPEDAGOGÍA

En defensa de una pedagogía de la Tierra

Primer Encuentro Internacional

Sao Paulo, Brasil – Agosto de 1999

1- Nuestra Madre Tierra es un organismo vivo y en evolución. Lo que fuese hecho a ella repercutirá en todos sus hijos. Ella requiere de nosotros una conciencia y una ciudadanía planetarias, esto es, el reconocimiento de que somos parte de la Tierra y de que podemos perecer con su destrucción o podemos vivir con ella en armonía, participando de su devenir.

2- El cambio de paradigma económico es condición necesaria para establecer un desenvolvimiento con justicia y equidad. Para ser sustentable, el desenvolvimiento precisa ser económicamente factible, ecológicamente apropiado, socialmente justo, incluyente, culturalmente equitativo, respetuoso y sin discriminación. El bienestar no puede ser sólo social, debe ser también socio-cósmico.

3- La sustentabilidad económica y la preservación del medio ambiente dependen también de una conciencia ecológica, y ésta la da la educación. La sustentabilidad debe ser un principio interdisciplinario re-orientador de la educación, del planeamiento escolar de los sistemas de enseñanza y de los proyectos políticos-pedagógicos de la escuela. Los objetivos y contenidos curriculares deben ser significativos para el (la) educando (a) y también para la salud del planeta.

4- La ecopedagogía, fundada en la conciencia de que pertenecemos a una única comunidad de vida, desenvuelve la solidaridad y la ciudadanía planetaria. La ciudadanía planetaria supone el reconocimiento y la práctica de la planetariedad, esto es, tratar al planeta como un ser vivo e inteligente. La planetariedad debe llevarnos a sentir y vivir nuestra cotidianidad en conexión con el universo y en relación armónica con los otros seres del planeta y con la naturaleza, considerando sus elementos y dinámica. Se trata de una opción de vida por una relación saludable y equilibrada con el contexto, con los otros, con el ambiente más próximo y con los demás ambientes.

5- A partir de la problemática ambiental vivida cotidianamente por las personas en los grupos y espacios de convivencia y en la búsqueda humana de la felicidad, se procesa la conciencia ecológica y se opera un cambio de mentalidad. La vida cotidiana es el lugar del sentido de la pedagogía pues la condición humana pasa inexorablemente por ella. La ecopedagogía implica un cambio radical de mentalidad en relación a la calidad de vida y al medio ambiente, que está directamente ligada al tipo de convivencia que mantenemos con nosotros mismos, con los otros y con la naturaleza.

6- La ecopedagogía no se dirige solamente a los educandos, sino a todos los ciudadanos de un pensamiento crítico e innovador, en sus modos formal, no formal e informal, teniendo como propósito la formación de ciudadanos con conciencia local y planetaria que valorizan la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de las naciones.

7- Las exigencias de la sociedad planetaria deben ser trabajadas pedagógicamente a partir de la vida cotidiana, de la subjetividad, esto es, a partir de las necesidades e intereses de las personas. Educar para la ciudadanía planetaria supone el desenvolvimiento de nuevas capacidades, tales como: sentir; intuir; vibrar emocionalmente; imaginar, inventar, crear y re-crear; relacionarse e interconectarse, auto-organizarse; informarse, comunicarse, expresarse; localizar, procesar y utilizar la inmensa información de la aldea global; buscar causas y prevenir consecuencias; criticar, evaluar, sistematizar y tomar decisiones. Estas capacidades deben llevar a las personas a pensar o actuar en proceso, en la totalidad y transdisciplinariamente.

8- La ecopedagogía tiene por finalidad re-educar la mirada de las personas, esto es, desenvolver la actitud de observar y evitar la presencia de agresiones al medio y a los vivientes y al desperdicio, la polución sonora, visual, la polución del agua y del aire, etc. para intervenir en el mundo en el sentido de re-educar al habitante del planeta y revertir la cultura de lo descartable. Experiencias cotidianas aparentemente insignificantes, como una corriente de aire, un soplo de respiración, el agua de la mañana en la cara, fundamentan las relaciones con el mundo. La toma de conciencia de esa realidad es profundamente formadora. El medio ambiente forma tanto en cuanto él es formado o deformado. Precisamos de una ecoformación para recuperar la conciencia de esas experiencias cotidianas. En el ansia de dominar el mundo, ellas corren el riesgo de desaparecer de nuestro campo de conciencia, si la relación que nos liga a él, fuera solamente una relación utilitaria.

9- Una educación para la ciudadanía planetaria tiene por finalidad la construcción de una cultura de sustentabilidad, esto es, una biocultura, una cultura de la vida, de la convivencia armónica entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza. La cultura de la sustentabilidad debe llevarnos a saber seleccionar lo que es realmente sustentable en nuestras vidas, en contacto con la vida de los otros. Sólo así seremos cómplices en los procesos d promoción de la vida y caminaremos con sentido. Caminar con sentido significa dar sentido a lo que hacemos, compartir sentidos, impregnar de sentido las prácticas de vida cotidiana y comprender el sin-sentido de muchas otras prácticas que abierta o solapadamente tratan de imponerse y sobreponerse a nuestras vidas cotidianas.

10- La ecopedagogía propone una nueva forma de gobernabilidad delante de la ingobernabilidad gigantesca de los sistemas de enseñanza, proponiendo la descentralización y una racionalidad basadas en la acción comunitaria, en la gestión democrática, en la autonomía, en la participación, en la ética y en la diversidad cultural. Entendida de esa forma, la ecopedagogía se presenta como una nueva pedagogía de los derechos que asocia derechos humanos (económicos, culturales, políticos y ambientales), y derechos planetarios, impulsando el rescate de la cultura y de la sabiduría popular. Ella desenvuelve la capacidad de deslumbramiento y de reverencia delante de la complejidad del mundo y la vinculación amorosa con la Tierra.

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